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INTRODUCCIÓN
No es fácil encontrar en la naturaleza una planta
que reúna tantas propiedades beneficiosas para la salud
en general y para la piel en particular. Hasta el momento
se han descrito más de 200 sustancias contenidas en el aloe
vera que mejoran el funcionamiento cotidiano de nuestro
organismo. El aloe vera (verdadero aloe), especie que por
sus extraordinarias cualidades centra la mayoría de los
estudios, y de la cual se han constatado mediante multitud
de ensayos y análisis bioquímicos que posee un cóctel de
moléculas activas que interactúan sinérgicamente y resultan
esenciales para la prevención y curación de numerosas enfermedades
y dolencias.
Por
su contenido, el aloe ha sido definida como una planta "adaptógena",
es decir, capaz de restablecer el normal equilibrio del
organismo, es decir, procura al organismo todo aquello que
necesita para preservar el estado de salud, la homeostasis.
Es
sabido que los medicamentos son esenciales para el tratamiento
de multitud de enfermedades, usados racionalmente pueden
paliar el dolor, contener infecciones, y mejorar nuestra
vida en general, no obstante el abuso de fármacos, sobre
todo cuando existen remedios naturales efectivos que los
pueden suplir en multitud de dolencias comunes, puede resultar
contraproducente, e incluso acortar la vida. Si usamos los
antibióticos cuando no los necesitamos dejan de ser eficaces,
las bacterias se hacen resistentes y ya no sirven. Muchos
de los principios activos de estos preparados sintéticos
no se eliminan correctamente y el hígado se resiente de
este depósito acumulativo de sustancias tóxicas que, a la
larga, pueden producir daños hepáticos irreparables. Los
medicamentos no curan, es el propio cuerpo el que sana cuando
se le procura la ayuda necesaria, y ahí entra el aloe y
la nutrición ortomolecular, porque somos lo que comemos.
Principales
propiedades del aloe vera:
Analgésica:
Sus principios activos tienen una notable capacidad de penetración
hasta la capa basal de la piel, inhibiendo y bloqueando
las fibras nerviosas periféricas (receptores del dolor)
e interrumpiendo en gran medida la conducción de los impulsos
nerviosos que provocan el dolor. Este efecto se ve coadyuvado
por su contenido en ácido acetil salicílico y su acción
antiinflamatoria.
Antiinflamatoria:
Tiene una acción similar a la de los esteroides, desinflama
los tejidos y procura un efecto calmante, como la cortisona,
pero sin los efectos nocivos de ésta. Por eso es útil en
problemas como artritis, lesiones, golpes, picaduras de
insectos, etc.
Coagulante:
Gracias a su contenido en calcio, potasio y celulosa, el
aloe vera provoca en las lesiones la formación de una red
de fibras que aseguran las plaquetas de la sangre, facilitando
y acelerando tanto la coagulación como la cicatrización.
Queratolítico
(cicatrizante): Hace que la piel dañada dé lugar a un
tejido de células nuevas, acelerando hasta 8 veces la curación
de heridas por su capacidad para descamar las células muertas
de la piel y producir rápidamente el recambio epidérmico.
Antibiótico:
Su capacidad bacterioestática, bactericida y fungicida (antiviral),
elimina un amplio espectro de bacterias.
Regenerador
celular: Posee una hormona que acelera la formación
y el crecimiento de células nuevas.
Energético
y nutritivo: El aloe vera contiene 19 aminoácidos esenciales,
necesarios para la formación y estructuración de las proteínas,
que son la base de las células y tejidos, y también las
principales vitaminas y minerales, todos elementos indispensables
para el metabolismo y actividad celular.
Tónico
y reconstituyente: En función del gran caudal de nutrientes
que aporta el jugo de esta planta, puede emplearse sólo
como tónico y reconstituyente, siempre que se haya eliminado
cuidadosamente la aloina. Son muchas las personas que beben
jugo de aloe como prevención o como desintoxicante natural.
Además, al tener 8 calorías por cada 28 gramos de zumo,
también resulta adecuado para aquellas personas que siguen
dietas de adelgazamiento.
Hidratante,
rehidratante y cicatrizante: El aloe es un humidificador
perfecto para la piel, por una parte gracias a su capacidad
de trasportar nutrientes y humidificar todas sus capas facilitando
su total absorción; por otra parte debido a la acción de
los polisacáridos, que ejercen un efecto barrera, impidiendo
la pérdida de agua natural de la piel. Gracias a la acción
de la lignina penetra profundamente en las tres capas de
la piel, restituyendo los líquidos perdidos, y reparándolos
desde dentro hacia fuera en las quemaduras, fisuras, cortes,
raspaduras, pérdida de tejido, etc. Así, se puede utilizar
como fotoprotector contra las quemaduras solares, e incluso
contra este tipo de quemaduras una vez producidas. También
después de la depilación evita rojeces, erupciones, granos,
y cierra rápidamente los poros dilatados. El aloe permite
una cicacitración más rápida y sin que se formen queloides,
ya que reconstruye los tejidos, sin impedir mientras tanto,
que el oxígeno llegue a la herida.
Antiulceroso:
Los polisacáridos presentes en el aloe (glucosa, manosa,
galactosa, acemanano…) favorecen una rápida curación de
las úlceras, asimismo inhiben el crecimiento del Helicobacter
Pylori, agente responsable de las úlceras gástricas.
Inmunoestimulante:
Es un potente regenerador del sistema inmunológico al estimular
la concentración de interferones (celulas inmunocompetentes).
Produce asimismo un aumento de los macrófagos y leucocitos
y activa la acción de la fagocitosis.
Hipoglucemiante:
Se ha demostrado que el aloe es un regulador de los niveles
de azúcar en sangre.
Hipocolesterémico:
Consumido regularmente, el jugo de aloe tiene la capacidad
de reducir los niveles de colesterol LDL (el colesterol
malo) y los triglicéridos. Tal efecto se debe a que el aloe
vera esteroles vegetales emulsionan el colesterol y facilitan
su eliminación del organismo. Según algunos estudios, una
dosis diaria de jugo de aloe puede disminuir el nivel de
colesterol en la sangre entre 12 y 14 puntos.
Antitumoral:
Hay abundante literatura científica que testimonia la acción
beneficiosa del aloe contra determinados tumores. En los
sarcomas blandos el acemanano se ha demostrado efectivo
tanto en la inhibición como en la regresión del tumor. También
ha sido observado este efecto en determinado tipo de leucemias
y melanomas. El fortalecimiento del sistema inmune, al que
contribuye el aloe, no sólo dificulta la progresión del
tumor, sino que, gracias a su poderosa acción antioxidante
es un fantástico preventivo.
Antienvejecimiento:
Tanto el ácido ascórbico (vitamina C), como el tocoferol
(vitamina E) y el betacaroteno (provitamina A) están presentes
en el aloe, todos ellos son potentes antioxidantes, es decir,
neutralizadores de radicales libres, responsables del envejecimiento
prematuro y una larga lista de dolencias asociadas. El aloe
contiene asimismo otros antioxidantes naturales tales como
el cinz, selenio, cobre (minerales), y la cisteína (aminoácido
no esencial).
Antiarrugas:
Al aloe se le atribuyen propiedades rejuvenecedoras, ya
que tiene una gran capacidad de aumentar la producción de
células fibroblásticas, que se encuentra en la dermis y
son las responsables de la formación de colágeno, además
de aportarle proteínas, que mantienen la piel tersa y flexible.
Al acelerarse la producción de colágeno se atenúan las arrugas
existentes y se reduce la aparición de otras nuevas. Recientes
investigaciones han probado la eficacia del aloe vera como
coadyuvante en los procesos regenerativos de los tejidos:
anestesia e hidrata los tejidos, dilata los capilares y
estimula la regeneración celular. Además es considerado
un potente antioxidante pues permite que la piel mantenga
siempre un nivel óptimo de hidratación y elasticidad.
Homeostático:
Llamamos homeostasis a la preservación del estado de salud.
El aloe es conocido por su cualidad adaptógena, es decir,
tiende a procurar al organismo todo aquello que necesita
para preservar el estado de salud, la homeostasis. Hoy en
día han aparecido teorías que explican el mecanismo de acción
del aloe como consecuencia de una actuación conjunta de
todos los principios activos que lo constituyen, siendo
los polisacáridos presentes en el aloe, quienes realizan
la función de coordinar la acción del resto de los componentes.
Aplicaciones más comunes del aloe vera:
ABSCESOS
Los
abscesos son una acumulación de pus localizada en cualquier
parte del cuerpo causada por una infección. Es frecuente
que se produzcan en las encías, las axilas y los senos.
Los abscesos aparecen cuando se infecta un área de tejido
y el cuerpo es capaz de "aislar" la infección y evitar que
se extienda. Los glóbulos blancos, que son la defensa del
organismo contra algunos tipos de infección, migran a través
de las paredes de los vasos sanguíneos al área de la infección
y se acumulan dentro del tejido dañado. Durante este proceso,
se forma el "pus", que es una acumulación de líquidos, glóbulos
blancos vivos y muertos, tejido muerto y bacterias o cualquier
otro material o invasor extraño. El aloe vera posee un efecto
antibiótico que hará disminuir el abceso si lo aplicamos
sobre este mediante compresas o directamente con la planta
o un gel de aloe estabilizado. Si el absceso ya ha sido
drenado podemos aplicar aloe del mismo modo y la herida
cicatrizara antes y mejor.
ACIDEZ
DE ESTÓMAGO
La
acidez de estómago o pirosis es una sensación de ardor que
se produce en el estómago o esófago por el reflujo de ácidos
gástricos. La causa más común es que la válvula esofágica,
que impide el reflujo de estos ácidos del estómago al esófago
se debilite y deje de funcionar adecuadamente. Esta disfunción
suele producirse por contracciones prolongadas y violentas
de los músculos, vómitos frecuentes, obesidad, embarazo
o flacidez ocasionada por la edad. También por la ingestión
no adecuada de alimentos, drogas, alcohol o medicamentos.
El
aloe funciona como un antiácido natural, neutraliza los
efectos producidos por el reflujo normalizando el pH, favorece
asimismo el equilibrio de las bacterias gastrointestinales
y, gracias al efecto de la aloemodina sobre la mucosa intestinal,
regula su correcto funcionamiento y actúa como preventivo.
Es importante prevenir y controlar la pirosis porque de
lo contrario podría producir inflamaciones en el esófago
(esofagitis), úlceras de esófago (úlcera péptica) o incluso
tumores malignos. La ingesta regular de jugo de aloe puro
previene y corrige la acidez de estómago, una dolencia muy
común y que si no se trata adecuadamente con el tiempo puede
ser necesario atajarla mediante una intervención quirúrgica.
ALERGIAS
Las
reacciones alérgicas se producen cuando el organismo es
incapaz de distinguir adecuadamente a los agentes nocivos
de los inocuos. En algunos caso la respuesta autoinmune
es exagerada y el organismo se defiende de algo que en realidad
no es dañino, provocando la alergia. Normalmente, el sistema
inmune protege al cuerpo de sustancias nocivas como las
bacterias y los virus. Una reacción alérgica se presenta
cuando el sistema inmune reacciona a sustancias (alérgenos)
que normalmente son inocuas y que en la mayoría de las personas
no producen una respuesta inmune.
En una persona con alergias la primera exposición a
un alérgeno estimula al sistema inmune para reconocer la
sustancia. Cualquier exposición posterior al alérgeno generalmente
ocasionará síntomas. Cuando un alérgeno entra en el organismo
de una persona que tiene el sistema inmune sensibilizado,
ciertas células liberan histamina y otros químicos. Esto
produce prurito, edema, mucosidad, espasmos musculares,
urticaria, erupción cutánea y otros síntomas.
Los síntomas pueden variar en severidad de persona a
persona. La mayoría de las personas tiene síntomas que solamente
causan incomodidad sin poner en peligro la vida, mientras
que unas pocas personas tienen reacciones potencialmente
mortales (llamadas anafilaxia).
La
parte del cuerpo que entre en contacto directo con el alérgeno,
sufrirá los síntomas. Por ejemplo, normalmente, los alergenos
que se inhalan producen congestión nasal, prurito en garganta
y nariz, producción de moco, tos o sibilancias. Por lo general,
las alergias a la comida pueden producir: dolor abdominal,
cólicos, diarrea, náuseas, vómito o reacciones graves potencialmente
mortales.
Frecuentemente,
las alergias a las plantas producen erupción cutánea y normalmente
las alergias a medicamentos comprometen a todo el cuerpo.
Algunas
enfermedades están relacionadas con las alergias. Entre
otras están el eccema y el asma entre muchas otras.
Los
alergenos comunes comprenden agentes ambientales que tienen
contacto con la piel, las vías respiratorias o la superficie
de los ojos (tales como el polen; ver también alergia al
moho, caspa y polvo). Son muy comunes las alergias a las
comidas y a los medicamentos. De igual manera, las reacciones
alérgicas pueden ser causadas por picaduras de insectos,
joyas, cosméticos y casi toda sustancia que tenga contacto
con el cuerpo.
Algunas
personas tienen un tipo de reacción alérgica a las temperaturas
cálidas o frías, al sol o a otros estímulos físicos y en
algunas personas la fricción (el roce o golpes fuertes en
la piel) produce síntomas. Las alergias son relativamente
comunes y se ha encontrado que factores como la herencia
y las condiciones ambientales juegan un papel en las alergias.
Gracias
a las grandes concentraciones en acemanano, antraquinonas
y una enzima llamada bradiquinasa, el aloe vera mitiga la
reacción del organismo, aumentando la tolerancia hacia el
agente alergénico y evitando que sea demasiado brusco en
su respuesta.
ACNÉ
El
acné es una afección de la piel que se da sobre todo en
jóvenes de 11 a 30 años. Existen multitud de factores que
lo provocan: factores hereditarios, mala alimentación (sobre
todo por la ingesta de alimentos grasos), obstrucciones
en el canal pilosebáceo, cambios hormonales (especialmentre
prolíficos en el inicio de la adolescencia), bacterias…
No
es fácil curar el acné, sin embargo, tratado a tiempo y
de una forma adecuada podemos combatir los brotes y lograr
que no deje marcas. Para ello es imprescindible atajarlo
desde su primeras manifestaciones. Seguir estas dos pautas
básicas nos ayudará a prevenirlo: 1) mantener una buena
higiene en la zonas más propensas a padecer acné (cara y
espalda), pues el acné suele extenderse debido a un contagio
bacteriano que va de unas marcas a otras si no mantenemos
la zona afectada bien limpia. Y 2) cuidar la alimentación
y limitar la ingesta de alimentos ricos en grasas (chocolate,
embutidos, lácteos, harinas refinadas…).
Sin
grasa no hay acné. El exceso en la producción de sebo de
nuestras glándulas suele acompañar la inmensa mayoría de
procesos acnéicos, desgraciadamente en la pubertad se activan
todas las hormonas, también las encargadas de producir la
grasa. Este proceso tiene mayor incidencia en los varones,
pues está asociado a las hormonas masculinas (andróginas),
de ahí que el acné sea más virulento en hombres que en mujeres.
El
síntoma más visible del acné son las temidas espinillas.
Se producen por la acumulación de células pegadas a la piel,
la glándula sebácea ve obstruida su salida natural al exterior
y dicha interrupción produce un pequeño coágulo al que denominas
espinilla. Esta alteración puede presentar dos formas: un
grano de cabeza blanca, cuando no va asociada a folículo
piloso, y otro de cabeza negra o espinilla abierta cuando
se asocia a un folículo piloso. Mal tratadas las espinillas
pueden enquistarse, derivar en pústulas o infectarse, debido
sobre todo al efecto de las bacterias, que como hemos dicho
proliferan sin control cuando la segregación de sebo aumenta.
El aloe tiene propiedades bacterianas y astringentes (reguladoras
de la grasa) que lo hacen ideal para combatir el acné. No
obstante requiere un tratamiento eficaz y constante, pues
es una afección muy rebelde y a menudo rebrota después de
controlada.
Para
combatir el acné es fundamental atacar la dolencia desde
dos frentes: 1) de forma interna con jugo de aloe, cuyo
poder depurativo y regulador del organismo rebajará los
niveles de grasa segregados por las glándulas sebáceas,
y 2) desde fuera, por un lado procurando liberar la zona
afectada de impurezas y limpiándola en profundidad, para
lo que aplicaremos un jabón de aloe vera y un tónico antiacné,
y por otro lado aplicando un gel de aloe puro, con ello
conseguiremos secar el grano, gracias a su cualidad astringente,
y por otro evitar que la flora bacteriana prolifere y contagie
otras zonas cercanas.
ANTIOXIDANTE,
EFECTO
El
envejecimiento natural de nuestro organismo no es otra cosa
que un lento y gradual proceso de oxidación. El oxígeno,
indispensable para la vida, es también el elemento que desencadena
el mecanismo por el cual nos oxidamos.
En nuestro cuerpo se producen entre 3500 y 5000 reacciones
químicas por minuto, la creación de energía, la sintetización
de proteinas o la conversión de azúcares y otras sustancias
en alimento para las células producen una serie de desechos
que se convierten en radicales libres, elementos oxidativos
que provocan el envejecimiento.
Nuestro organismo está preparado para contrarrestar el efecto
de los radicales libres y evitar un envejecimiento prematuro,
nuestro hígado produce enzimas que neutralizan los radicales
libres y la ingestión de vitaminas A, E y C, así como otros
compuestos (selenio, oxido de germanio, zinc) son potentes
antioxidantes que aseguran la homeostasis orgánica.
Los radicales libres son acumulativos, cuando la homeostasis
orgánica se ve alterada por la carencia de antioxidantes
o por procesos oxidativos añadidos, tales como la ingesta
de alimentos inapropiados (con exceso de grasas saturadas,
harinas refinadas o añadidos sintéticos...), la exposición
prolongada y sin protección al sol, la contaminación ambiental,
el tabaco y otras sustancias nocivas para la salud. Todos
estos factores producen un estrés oxidativo que puede desencadenar
enfermedades como el cáncer, la fibromialgia, fatica crónica,
diabetes, artrosis y otras patologías que tienen que ver
con un déficit de antioxidantes. Los antioxidantes son un
grupo de compuestos cuyo cometido es bloquear el efecto
nocivo de los radicales libres. Ya hemos citado anteriormente
los antioxidantes más potente presentes en el aloe:
-Vitaminas
Vitamina C: En frutas y verduras frescas y crudas, como
kiwi, piña, naranjas, melón, fresas, bayas, arándanos, tomate,
coles...
Vitamina E (tocoferol): germen de trigo, aceite de soja,
germen de cereales o cereales de grano entero, aceite de
oliva, vegetales de hoja verde y frutos secos.
"Provitamina A" o Betacaroteno: El organismo lo transforma
en vitamina A. Recientemente se ha demostrado su papel en
la prevención de las cataratas y su efecto beneficioso en
procesos inflamatorios y en los relacionados con el envejecimiento.
Alimentos ricos en betacaroteno: verduras de color verde
o coloración rojo- anaranjado-amarillento (zanahoria, espinacas,
calabaza, etc.), y cierta frutas (albaricoques, cerezas,
melón y melocotón). -Minerales Selenio: Relacionado con
un menor riesgo de tumores de piel, hígado, colon y mama.
En carnes, pescados, marisco, cereales, huevos, frutas y
verduras.
Zinc: Favorece la formación de nuevas proteínas (renovación
celular), participa en la lucha contra los radicales libres
y en la síntesis de enzimas, interviene en el sistema inmune
o de defensas y favorece el buen estado de piel y mucosas
(tonicidad y elasticidad de la piel). Carnes, vísceras,
pescados, los huevos, los cereales completos y las legumbres.
Cobre: Potencia el sistema inmune, participa en la formación
de enzimas, proteínas y neuro-transmisores cerebrales (renovación
celular y estimulante del sistema nervioso) y es un agente
antiinflamatorio y antiinfeccioso. Y facilita la síntesis
de colágeno y elastina (necesarios para el buen estado de
los vasos sanguíneos, del cartílago, de los pulmones y de
la piel), actúa como antioxidante protegiendo las células
de los efectos tóxicos de los radicales libres y facilita
la fijación del calcio y del fósforo. Alimentos ricos en
cobre: hígado, pescado, marisco, cereales completos y vegetales
verdes.
-Aminoácidos (los componentes más simples de las proteínas):
Cisteína: aminoácido no esencial, nuestro cuerpo puede fabricarlo
sin problemas. Es importante para la producción de enzimas
contra los radicales libres. El hígado y nuestras defensas
lo utilizan para desintoxicar el cuerpo de sustancias químicas
y otros elementos nocivos. La cisteína, que se encuentra
en carnes, pescados, huevos y lácteos, es un detoxificante
potente contra los agentes que deprimen el sistema inmune,
como el alcohol, el tabaco y la polución ambiental.
-Colorantes naturales u otros compuestos de vegetales: Flavonoides:
Comprenden a los flavonoles, los antocianidoles y a las
flavonas, colorantes naturales con acción antioxidante que
constituyen el grupo más importante de la familia de los
polifenoles, muy presentes en el mundo vegetal. Protegen
el sistema cardiovascular y activan las enzimas glutation
peroxidasa y catalasa, antioxidantes presentes de forma
natural en nuestro organismo. Están en la familia de las
coles, las verduras de hoja verde, las frutas rojas y moradas
y los cítricos. Según la American Cancer Society, reducen
el riesgo de cáncer colo-rectal.
Isoflavonas: En la soja y algunos de sus derivados como
el tofu. El aloe vera es un potente antioxidante, debido
a su singular composición química, es un producto ideal
para prevenir numerosas enfermedades evitables asociadas
a la acción de los radicales libres, más frecuentes en personas
de avanzada edad, sobre todo las asociadas con la degereración
macular, enfermedades renales o hepáticas, hipertrofias
de próstata, envejecimiento prematuro, diabetes, artrosis,
artritis, reúma, etc.
ARTRITIS
Es
una inflamación de una o más articulaciones que provoca
dolor. Cuando aumenta el líquido sinovial que lubrica las
articulaciones se produce además hinchazón y dificultad
de movimientos. La artritis involucra la degradación del
cartílago, el cual normalmente protege la articulación,
permitiendo el movimiento suave. El cartílago también absorbe
el golpe cuando se ejerce presión sobre la articulación,
como sucede cuando la persona camina. Sin la cantidad usual
de cartílago, los huesos se rozan, causando dolor, hinchazón
(inflamación) y rigidez.
La inflamación de la articulación se puede presentar por
diversas razones, incluyendo:
- Fractura ósea
- Infección (generalmente causada por bacterias o virus)
- Una enfermedad autoinmune, que se presenta cuando el cuerpo
se ataca a sí mismo porque el sistema inmune cree que una
parte de éste es extraña.
- "Desgaste y deterioro" general de las articulaciones.
A menudo, la inflamación desaparece después de que la lesión
ha sanado, se ha tratado la enfermedad o después de que
la infección ha sido eliminada.
Con algunas lesiones y enfermedades, la inflamación no desaparece
o la destrucción produce dolor y deformidad prolongados,
lo que se considera artritis crónica. La osteoartritis es
la variedad más común y es probable que ocurra con más frecuencia
a medida que la persona envejece. Se puede sentir en cualquier
articulación, pero se da con más frecuencia en las caderas,
las rodillas y los dedos de las manos. Los factores de riesgo
para la osteoartritis son:
- Tener sobrepeso
- Haberse lesionado previamente la articulación afectada
- Utilizar la articulación afectada en una acción repetitiva
que ponga tensión en la misma (los beisbolistas, los bailarines
de ballet y los trabajadores de la construcción están todos
en riesgo)
La artritis puede presentarse en hombres y mujeres de cualquier
edad. La padecen aproximadamente 1 de cada 7 personas. El
tratamiento de la artritis depende de la causa particular,
cuando la causa no se puede curar, que es lo más común,
el tratamiento se orienta a reducir el dolor y el malestar
y evitar una discapacidad posterior.
Es importante hacer ejercicios moderados para mantener el
tono muscular y prevenir o mejorar la artritis, también
es necesario descansar bien y consumir una dieta rica en
vitaminas y minerales (especialmente antioxidantes como
vitamina E) que se encuentran en frutas y verduras.
La capacidad enzimática del aloe vera favorece la completa
digestión de los nutrientes, evitando la formación de sustancias
no digeridas, responsables de la reacción antígeno-anticuerpo,
muy común en la mayor parte de los procesos artríticos.
El jugo de aloe ayuda asimismo a mantener la estructura
del cartílago que recubre las articulaciones. Además, el
ácido acetilsalicílico que se encuentra en esta planta contribuye
en gran medida a reducir el dolor y la inflamación que provocan
la enfermedad.
ASMA
El
asma bronquial es una enfermedad pulmonar caracterizada
por ataques periódicos de sibilancias y sensación de ahogo
alternados con períodos de respiración relativamente normal.
Es un problema respiratorio que suele ir acompañado de bronquitis.
Con el asma la inflamación de las vías respiratorias ocasiona
la restricción del flujo de aire que entra y que sale de
los pulmones. Cuando se presenta un ataque de asma, los
músculos del árbol bronquial se tensionan y el revestimiento
de las vías aéreas se inflama, reduciendo el flujo de aire
y produciendo el sonido sibilante característico. Además,
aumenta la producción de mucosidad. Los ataques de asma
pueden durar de minutos a días y se pueden volver peligrosos
si se restringe el flujo de aire de manera severa. En las
personas sensibles, los síntomas de asma pueden ser desencadenados
por alérgenos inhalados (desencadenantes de alergias), como
la caspa de una mascota, los ácaros del polvo, el moho o
el polen. Los síntomas de asma también pueden ser desencadenados
por infecciones respiratorias, ejercicio, aire frío, tabaco
y otros contaminantes, estrés, alimentos o alergias a los
alimentos. Asimismo, la aspirina y otros medicamentos no
esteroides provocan asma en algunos pacientes.
El asma se presenta en 3 a 5% de los adultos y 7 a 10% de
los niños. La mitad de las personas con asma, la desarrollan
antes de los 10 años de edad y la mayoría antes de los 30.
Los síntomas de asma pueden disminuir con el tiempo, especialmente
en los niños.
Muchas personas con asma tienen antecedentes personales
o familiares de alergias, como la fiebre del heno (rinitis
alérgica) o ezcema, mientras que otros no tienen tales antecedentes
ni evidencia de problemas alérgicos.
Los síntomas de asma se pueden reducir sustancialmente evitando
los alergenos e irritantes respiratorios conocidos. Si un
asmático es sensible a los ácaros del polvo, se puede reducir
la exposición, cubriendo los colchones y almohadas con cubiertas
impermeables para alérgenos, quitando los tapetes de las
alcobas y aspirando regularmente. La exposición a los ácaros
del polvo y el moho también se puede reducir disminuyendo
la humedad en los espacios cerrados.
El aloe tiene un efecto broncodilatador y ayuda a aliviar
con rapidez estos síntomas. También es inmunomodulante y
antiinflamatorio, por lo que reduce los efectos del asma
alérgico.
CÁNDIDA
o CANDIDIASIS
La
cándida es una infección micótica de piel. Recibe su nombre
del hongo que la provoca: Cándida. Las infecciones micóticas
son causadas por gérmenes microscópicos (hongos) que pueden
vivir en la piel y que pueden habitar en los tejidos muertos
del cabello, uñas y capas externas de la piel. Entre las
infecciones micóticas se pueden mencionar los hongos tipo
moho (dermatofitos, los cuales causan infecciones por tiña)
y los hongos tipo levaduras (tales como la Candida).
La candidiasis cutánea involucra infección de piel con Candida
y puede comprometer casi cualquier superficie de piel en
el cuerpo, pero por lo general se presenta en áreas cálidas,
húmedas y con pliegues como axilas e ingle. La candidiasis
cutánea es muy común y la Candida es la causa más común
de erupción por el pañal en lactantes porque se aprovecha
de las condiciones cálidas y húmedas del pañal. La forma
más frecuente del hongo que causa esta infección es la Candida
albicans, responsable de las aftas bucales.
La infección por Candida es particularmente común en individuos
con diabetes y en personas obesas. Los antibióticos y los
anticonceptivos orales incrementan el riesgo de candidiasis
cutánea. La Candida también puede producir infecciones de
la uña denominadas onicomicosis e infecciones alrededor
de las esquinas de la boca, denominadas queilitis angular.
El muguet oral, una forma de infección por Candida que se
encuentra en las membranas mucosas de la boca, puede ser
un signo de infección por VIH u otros trastornos por inmunodeficiencia
cuando ocurre en adultos. Los individuos infectados por
lo general no se consideran infecciosos para los demás,
aunque en algunos lugares puede presentarse transmisión
a personas inmunocomprometidas.
La Candida también es la causa más frecuente de infección
vaginal por levaduras que es bastante común.
Síntomas
- Prurito (puede ser intenso).
- Lesión o erupción cutánea
- enrojecimiento o inflamación de la piel
- parche agrandado o mácula o pápula o puede tener lesiones
satélite o localizada en los pliegues de la piel, genitales,
tronco, glúteos, bajo las mamas u otras áreas de piel o
infección de los folículos pilosos ("foliculitis") que puede
tener una apariencia parecida a un granito.
La higiene general es vital para el tratamiento de la candidiasis
cutánea. Mantener la piel seca y expuesta al aire ayuda.
La pérdida de peso puede ayudar a eliminar el problema en
las personas obesas y en los diabéticos un buen control
del azúcar también puede servir. Se puede hacer uso de medicamentos
antimicóticos tópicos para tratar la infección de la piel
y los medicamentos antimicóticos sistémicos pueden ser necesarios
para tratar la foliculitis o la infección de las uñas. La
candidiasis cutánea por lo general es tratable, pero a veces
es difícil de erradicar y su recurrencia es común. No obstante,
la ingesta habitual de jugo de aloe vera y la aplicación
local en forma de pulpa o gel se ha demostrado como un preventivo
de esta dolencia, el efecto antimicótico del aloe y su capacidad
de aliviar prurito y picores lo convierte en un excelente
remedio, especialmente en las cándidas vaginales.
CAÍDA
DEL CABELLO
La
pérdida del cabello se desarrolla gradualmente y puede darse
por parches o difusa (en todas partes). Aproximadamente,
cada día se pierden 100 cabellos de la cabeza. El cuero
cabelludo contiene en promedio alrededor de 100.000 cabellos.
Cada cabello individual sobrevive un promedio de 4 ½ años,
tiempo durante el cual crece aproximadamente 1,25 cm (½
pulgada) al mes. Generalmente, el cabello se cae en su quinto
año y es reemplazado dentro de un período de 6 meses por
uno nuevo. La calvicie genética es causada por la insuficiencia
del cuerpo para producir nuevos cabellos y no por la pérdida
excesiva de estos. Tanto en hombres como en mujeres la pérdida
del grosor y cantidad del cabello tienden a presentarse
a medida que envejecen. La calvicie hereditaria o "de patrón"
afecta mucho más a los hombres que a las mujeres. Alrededor
del 25% de los hombres comienzan a quedar calvos a los 30
años de edad y aproximadamente dos tercios están ya sea
calvos o tienen un patrón de calvicie a la edad de 60 años.
El estrés, una mala dieta, los trastornos hormonales o el
mal uso de los cosméticos capilares hacen que vayan aumentando
de forma importante entre la población los problemas relacionados
con la caída del cabello, y cada vez más personas acuden
a las consultas de los dermatólogos.
El aloe es una solución eficaz contra este problema, ya
que su composición se asemeja a la de la queratina del pelo,
asimismo sus complejos de aminoácidos poseen una estructura
similar a la del folículo del cabello. A todo esto se suma
su acción bactericida y fungicida, regulando el exceso de
grasa y facilitando la eliminación de la seborrea y las
células muerta acumuladas en cuero cabelludo.
DIENTES
Y ENCÍAS
El
aloe tiene una acción bactericida sobre la placa dental,
reduce su proliferación y permite una limpieza profunda
de los dientes. En la cirugía dental, el uso de aloe en
spray evita infecciones, calma el dolor y acelera la cicatrización
de heridas y llagas. Asimismo el aloe se ha revelado como
un producto sin apenas toxicidad y que en consecuencia no
acarrea los efectos secundarios de otras medicinas usadas
para problemas bucales, como puedan ser la indometacina
o la prednisolona, manteniendo las propiedades antiinflamatorias,
analgésicas y antisépticas. Junto a su baja toxicidad destaca
los escasísimos casos de alergia que produce y sus excelentes
resultados para las encías (las desinflama y reduce su sangrado)
cuando se cepillan con jugo o dentífricos con un alto contenido
en aloe. Robert Dehin relata en su libro El poder curativo
del aloe vera que investigadores de la Universidad Pace,
en Nueva York, descubrieron que tanto el pomelo, como el
zinc y el aloe vera neutralizaban los virus T1 y T7, que
dañaban las encías y facilitaban el paso de bacterias.
DIGESTIÓN
Esta
planta es muy rica en las enzimas de la digestión, en especial
las digestiones pesadas que siguen a comidas copiosas y/o
especiadas. Rehidrata y regenera el aparato digestivo, neutraliza
el pH (como agente alcalinizador) y estimula la flora bacteriana,
mejorando la absorción de las sustancias nutritivas y la
destrucción de los residuos. Gracias a su efecto aperitivo,
tomado antes de las comidas prepara el estómago para recibir
alimentos, y tomado después elimina las flatulencias que
pueden producir los residuos gástricos.
HERPES
Existen
varios tipos de herpes, entre los que cabe destacar: el
simple y el zoster. El más común y extendido, es el herpes
simple, provocado por un virus y que se manifiesta en forma
de unas molestas ampollas en la boca y en los órganos genitales.
Suele ir acompañado de un leve malestar de carácter gripal.
Aunque no es una afección grave, a veces asintomática y
con una mera importancia estética otras puede adoptar episodios
recurrentes, surgiendo a menudo en los periodos de estrés.
Existen dos cepas diferentes del virus del herpes simple:
o El virus del herpes simple tipo 1 (HVS-1) que usualmente
está asociado con las infecciones de los labios, la boca
y la cara. Es el herpes simple más común y se adquiere usualmente
durante la niñez. Con frecuencia, causa lesiones dentro
de la boca como herpes labial (ampollas febriles) y se trasmite
por contacto con saliva infectada. Hasta el 90% de las personas
desarrollan anticuerpos contra el virus del herpesvirus
simple tipo 1 (HSV-1) en la adultez. o El virus del herpes
simple tipo 2 (HVS-2) se transmite por contacto sexual y
sus síntomas abarcan úlceras o llagas en los genitales.
Además de las lesiones orales y genitales, el virus también
puede llevar a complicacaciones, como meningoencefalitis
(infección del revestimiento del cerebro y del cerebro mismo)
o causar infección ocular (en particular la conjuntiva y
la córnea). Sin embargo, algunas personas pueden tener este
virus pero no mostrar los síntomas. Hasta el 20 al 30% de
los adultos presentan anticuerpos contra este virus. La
infección cruzada de los virus tipo 1 y 2 puede ocurrir
a causa del sexo orogenital. Una infección de un dedo de
la mano, llamada panadizo herpético, es otro tipo de infección
por herpes que, por lo general, afecta a los médicos (debido
a que están expuestos a las secreciones bucales durante
los procedimientos) y, algunas veces, a los niños más pequeños.
Tanto el gel como el jugo de aloe sobre las ampollas es
un remedio eficaz contra esta molesta dolencia gracias a
sus propiedades antivirales y analgésicas. El herpes zoster
o fuego de san Antonio es una grave infección de los nervios
que desencadena en una erupción cutánea muy dolorosa formada
por ampollas recubiertas de una costra. Lo causa el mismo
virus responsable de la varicela y suele aparecer tras un
periodo de estrés intenso. Después de un episodio de varicela,
el virus se vuelve latente en el cuerpo y el herpes zoster
surge como resultado de la reaparición del virus después
de muchos años. La causa de la reactivación generalmente
se desconoce, pero parece estar asociada con el envejecimiento,
situaciones de estrés o alteraciones del sistema inmunitario.
Usualmente sólo se presenta un ataque sin recaídas. Si un
adulto o un niño que no ha tenido varicela en la infancia
ni ha sido vacunado contra esta enfermedad se expone al
virus del herpes zoster, puede desarrollar un caso grave
de varicela en lugar de zoster. Para tratar el herpes zoster
se aconseja masajear varias veces al día delicadamente la
zona afectada con jugo o gel puro de aloe hasta que remitan
los síntomas. Otra manifestación del herpes es el llamado
"herpes de afeitado", un trastorno exclusivamente masculino
caracterizado por la presencia de pústulas en el cuello
que dificultan el afeitado. Realizar masajes sobre la zona
afectada con gel puro de aloe provocará un efecto calmante
y ayudará a resolver el problema.
HIPERTENSIÓN
Es
la presión arterial alta y generalmente quiere decir que:
o La presión sanguínea sistólica (el número "superior" de
la medición de la presión sanguínea que representa la presión
generada cuando el corazón late) constantemente es mayor
a 140. o La presión sanguínea diastólica (el número "inferior"
de la medición de la presión sanguínea que representa la
presión en los vasos cuando el corazón está en reposo) está
constantemente por encima de 90. Uno o ambos números pueden
estar demasiado altos. La prehipertensión es cuando la presión
sanguínea sistólica está entre 120 y 139 o la presión sanguínea
diastólica está entre 80 y 89 en múltiples lecturas. La
persona que presenta prehipertensión tiene la probabilidad
de desarrollar presión sanguínea alta en algún momento.
Por lo tanto, el médico recomendará los cambios que deben
hacerse en el estilo de vida para reducir la presión sanguínea
al nivel normal. Causas, incidencia y factores de riesgo
La presión sanguínea está determinada por la cantidad de
sangre bombeada por el corazón y por el tamaño y condición
de las arterias. Hay muchos otros factores que pueden afectar
la presión sanguínea, entre ellos: el volumen de agua en
el organismo, la cantidad de sal en el cuerpo, la condición
de los riñones, del sistema nervioso o de los vasos sanguíneos
y los niveles de las diferentes hormonas en el cuerpo. Los
cambios en el estilo de vida que pueden reducir la presión
sanguínea alta son la pérdida de peso, el ejercicio y los
ajustes en la dieta. Diversos estudios señalan que el consumo
continuado de aloe vera normaliza la tensión arterial en
pocas semanas.
MANCHAS
DE LA PIEL
El
aloe se emplea como tratamiento contra la hiperpigmentación
cutánea (manchas en la piel), habitual en personas de edad
avanzada y cada vez más entre los jóvenes que se han expuesto
demasiado al sol. Gracias a su efecto homeostático y regenerador,
el aloe reduce la acumulación de melanina en la piel, causante
de las manchas oscuras. Para conseguir este efecto basta
con aplicarse directamente la hoja sobre la zona oscurecida
o bien un buen gel puro. El jugo de aloe bebido funciona
como coadyuvante del gel.
PROTECCIÓN
SOLAR Y REGENERADOR EPITELIAL
Los
rayos ultravioleta alfa (UVA) son los principales responsables
de las quemaduras solares que, a corto plazo pueden provocar
dolor y, con el tiempo, el envejecimiento e, incluso, cáncer
de piel. El arma principal que tiene el cuerpo para defenderse
de las radiaciones UVA es el pigmento de la piel, la melanina,
que actúa como una barrera, absorbiendolos y dispersándolos.
Que el color de una persona sea oscuro, se explica porque
existe más melanina en las capas exteriores de su piel,
aunque esto no le garantiza una protección total frente
al efecto del sol. Muchos de los filtros solares que existen
en el mercado contienen componentes que dispersan los rayos
UVA de un modo similar a la melanina. Algunos de ellos incluyen
aloe vera para hidratar la piel seca y dañada, y formar
una pantalla protectora contra ellos. El gel de aloe vera
aumenta hasta en 8 veces la producción de las células responsables
del colágeno natural. Todas estas propiedades favorecen
la regeneración celular y, por este motivo, esta planta
encuentra aplicaciones en la cura de problemas de distinto
tipo (acné, psoriasis, dermatitis, celulitis, ezcemas, hemorroides,
arrugas, verrugas...). Gracias a sus propiedades, capaces
contrarrestar la acción de las bacterias dérmicas; disolver
los depósitos grasos que obstruyen los poros; destruir las
células muertas, permitiendo su eliminación, y regular el
pH en las tres capas de la piel (epidermis, dermis e hipodermis),
el aloe actúa como un excelente protector y regenerador
dérmico, ejerciendo sobre la piel una profunda acción bactericida,
humectante, de limpieza y cicatrizante. Al mismo tiempo
la acción de los nutrientes naturales, los minerales, las
vitaminas, etc., estimulan la reproducción de nuevas células.
En las plantas los principios activos se hallan siempre
biológicamente equilibrados por la presencia de sustancias
complementarias, que van a potenciarse entre si, de forma
que en general no se acumulan en el organismo, y sus efectos
indeseables están limitados.
PSORIASIS
La
psoriasis es una enfermedad inflamatoria cutánea común caracterizada
por episodios frecuentes de enrojecimiento, inflamación,
irritación de la piel, prurito (picor) y escamas. Puede
aparecer en forma repentina o gradual y afectar a las personas
en cualquier edad, aunque comúnmente comienza entre los
15 y 35 años. Se puede presentar con más frecuencia en el
tronco, codos, rodillas, cuero cabelludo, pliegues de la
piel o uñas de las manos, pero puede afectar cualquiera
o todas las partes de la piel. La psoriasis es una enfermedad
crónica y recidivante de evolución imprevisible: hay épocas
libres de enfermedad y otras en las que aparecen alteraciones
más o menos importantes. Afecta aproximadamente al 1,5%
de la población y, sin tratarse de una dolencia grave, se
caracteriza por su difícil tratamiento y porque no acaba
de obtener una respuesta definitiva por parte de la medicina
científica. A menudo comienza como pequeñas placas escamosas.
Al principio el diagnóstico puede presentar alguna dificultad,
porque muchas otras enfermedades se manifiestan con placas
y descamaciones parecidas. A medida que la enfermedad avanza,
la descamación característica la hace muy reconocible. Normalmente
la psoriasis sólo produce descamación. Incluso el picor
puede ser muy leve, y cuando sanan las zonas cubiertas con
escamas, la piel vuelve a tomar su apariencia normal y el
pelo vuelve a crecer. Sin embargo existen otros tipos de
psoriasis, como la artrítica o la postulosa, más extensas
y molestas que pueden llegar a cubrir todo el cuerpo. Los
síntomas más evidentes de la psoriasis son: -Manchas en
la piel secas y rojas, normalmente cubiertas de escamas
que se pueden agrietar y doler. -Predominancia de los brotes
en codos, rodillas, tronco, cuero cabelludo, manos y uñas.
-Picor y prurito. A veces inflamación. -Descamación de la
piel (especialmente en los niños) Aunque no está claro que
es exactamente lo que causa la psoriasis, parece ser un
trastorno hereditario relacionado con el sistema inmunológico,
que accidentalmente ataca las células del propio cuerpo.
Algunos estudios relacionan la manifestación de la enfermedad
con la cantidad de toxinas acumuladas en el cuerpo. Cuando
un paciente desarrolla una vez la enfermedad es probable
que la vuelva a desarrollar de nuevo a lo largo de su vida.
No obstante el componente genético no es exclusivo, a menudo
un brote de psoriasis tiene un origen poligénico, también
se asocia al estrés y suele aparecer como reacción a un
exceso de toxinas en nuestro organismo. Asimismo, el uso
de algunos medicamentos, las infecciones virales o bacterianas,
la mala alimentación, la depresión, los niveles bajos de
defensas o la prolongada exposición al frío, también están
asociados con brotes de psoriasis. Para un diagnóstico fiable
siempre hay que acudir al médico de cabecera o al dermatólogo.
La psoriasis es una enfermedad crónica y es necesario aprender
a convivir con la ella. Los tratamientos contra la psoriasis
pueden eliminar las lesiones y ocasionar una gran mejoría,
pero no existe un tratamiento que produzca una cura definitiva.
Los casos leves se tratan con medicamentos tópicos como
antibióticos, corticoides, lubricantes, lociones... Sin
embargo todos estos medicamentos paliativos o preventivos
no siempre surten el efecto deseado, y en muchas ocasiones,
como en el caso de la cortisona, tiene múltiples contraindicaciones.
La ingestión del aloe vera bebido proporciona gran parte
de las vitaminas, minerales y nutrientes necesarios para
la buena alimentación y por tanto para la buena salud del
organismo. Además actúa en el sistema renal diluyendo las
toxinas y facilitando su eliminación. Es decir, ataca la
enfermedad desde su origen. Otro de los componentes del
aloe vera que se ha demostrado eficaz contra la psoriasis
es ácido acetilsalicílico, que administrado en forma de
crema además potencia la penetración del mismo, hidrata
la piel y tiene un efecto emoliente. En los años noventa
el Dr. Syed realizó en Arabia Saudita un estudio doble ciego
(se debe realizar una prueba similar en otro grupo control
para evitar la acción de efectos llamados placebo) que demostró
claramente las cualidades del Aloe Vera para controlar la
psoriasis. El estudio duró 4 meses, con un seguimiento posterior
de 12 meses más. El resultado fue que el 83,3% que se habían
aplicado una crema de aloe se curaron, mientras que el placebo
curó sólo al 6,6%. Ese y otros estudios han demostrado que
el aloe vera actúa como regenerador celular en toda la piel
de nuestro cuerpo, y que la aplicación de cremas ricas en
aloe vera da resultados que en la mayoría de los casos mitigan
el brote de psoriasis, (sobre todo en los momentos iniciales,
cuando las escamas son pocas), alivian los síntomas y, producen
una gran mejoría en los enfermos.
QUEMADURAS
Actualmente,
la enorme popularidad del aloe vera como planta curativa,
se explica por su extraordinaria eficacia para tratar las
quemaduras. En primer lugar los componentes de la planta
neutralizan inmediatamente el dolor gracias a la acción
conjunta del ácido acetilsalicílico y el magnesio, que producen
un efecto analgésico local. Por otro lado, las propiedades
antimicrobianas del aloe procuran asepsia a la quemadura
evitando que se infecte, al mismo tiempo que se protege
la célula dañada para que mantenga su integridad, minimizando
así las secuelas. Una vez neutralizado el dolor y protegida
de infecciones la quemadura tratada con aloe vera acelera
su curación gracias al factor de penetración que aporta
la lignina, que estimula el crecimiento de células sanas
de la piel y limita la producción del tejido de las cicatrices.
El aloe produce una regeneración tan rápida en el organismo,
que nuevas células cutáneas de la epidermis se cierran alrededor
de la zona afectada sin producir costra ni cicatriz. El
cuerpo sigue produciendo una protección semejante a una
costra, pero esta no tiene una textura gruesa y áspera.
Por debajo de ella se encuentra el tejido cutáneo sano y
no el tejido queratinizado. Existen multitud de estudios
que corroboran las virtudes terapéuticas del aloe sobre
las quemaduras, entre ellos destaca el de los Dres. Martin
C. Robson y John P Heggers en el Bum Center (Centro de grandes
quemados de Chicago), en dicho estudio se concluye lo siguiente:
"indistintamente que las quemaduras que sean provocadas
por el fuego, el frío, el agua hirviendo, el sol, una descarga
eléctrica o por radiaciones, el aloe alivia el dolor, impide
la infección, evita las complicaciones y acelera la cicatrización".
ROSACEA
La
rosácea es una afección crónica de la piel que consiste
en la inflamación de las mejillas, la nariz, la barbilla,
la frente o los párpados, y que puede aparecer como enrojecimiento,
vasos sanguíneos prominentes similares a una araña, inflamación
o erupciones en la piel parecidas al acné. Causas, incidencia
y factores de riesgo. Aunque la causa de la rosácea se desconoce,
una persona tiene mayor probabilidad de sufrir este inofensivo
trastorno de la piel si: - Es de piel clara. - Se sonroja
con facilidad. - Es mujer, aunque los hombres resultan afectados
con mayor intensidad. - Está entre los 30 y los 50 años
de edad. La rosácea involucra el agrandamiento de los vasos
sanguíneos justo debajo de la piel y puede estar asociada
con otros trastornos cutáneos (acné vulgar, seborrea), o
con trastornos oculares (blefaritis, queratitis). Síntomas
- Enrojecimiento de la cara en áreas diferenciadas o en
toda la cara. - Tendencia a sonrojarse o ruborizarse con
facilidad - Incremento de la vascularidad (vasos sanguíneos
como arañas llamados telangiectasia) de la cara - Nariz
bulbosa y enrojecida - Erupciones cutáneas similares al
acné (pueden exudar o formar costras) - Sensación urente
o de picazón en la cara - Ojos irritados, llorosos, inyectados
en sangre Signos y exámenes Por lo general, el médico puede
diagnosticar la rosácea mediante un minucioso examen físico
al igual que por la historia clínica. Tratamiento No hay
forma de cura conocida para la rosácea, sólo tratamientos
paliativos. El objetivo del tratamiento es identificar y
evitar todos los posibles desencadenantes y así reducir
la exacerbación o reagudización de la afección. De hecho,
la National Rosacea Society recomienda enfáticamente llevar
un diario de los síntomas para identificar los desencadenantes
específicos; a medida que la persona le hace el seguimiento
a estos síntomas, debe comenzar a observar un patrón al
cabo de varias semanas de aquello que empeora la rosácea.
Esta información se debe utilizar para evitar exacerbaciones
futuras. Estas medidas preventivas pueden ayudar: - Evitar
la exposición al sol y utilizar protector solar todos los
días - Evitar el esfuerzo prolongado en clima cálido - Procurar
reducir el estrés y probar la respiración profunda, el yoga
u otras técnicas de relajación - Limitar el consumo de comidas
condimentadas, el alcohol y las bebidas calientes Los desencadenantes
varían de persona a persona. Otros desencadenantes pueden
abarcar el viento, los baños calientes, el clima frío, productos
específicos para la piel, ejercicios u otros factores. En
casos graves, la cirugía láser puede ayudar a reducir el
enrojecimiento. La reducción quirúrgica del agrandamiento
del tejido nasal puede también mejorar la apariencia estética
del paciente, si éste así lo decide. Expectativas (pronóstico)
La rosácea no es peligrosa desde el punto de vista médico
y no es curable, pero usualmente se puede controlar con
tratamiento. Esta condición puede ser persistente y crónica.
Complicaciones - Cambios permanentes en la apariencia (por
ejemplo, nariz bulbosa) - Daño sicológico, pérdida de la
autoestima ¿Cómo puede ayudarme el aloe vera a combatir
la rosácea? El Aloe Vera es la planta por excelencia para
el cuidado de la piel, pues la hidrata, suaviza, limpia
y regenera. Asimismo elimina las bacterias y los depósitos
de grasa que obstruyen los poros. El gel de aloe tiene una
capacidad hidratante y penetrante muy superior a la del
agua, lo que multiplica su eficacia. Al penetrar, la acción
de sus nutrientes naturales, estimulan la reproducción de
nuevas células, pues es un portentoso regenerador celular,
cicatrizante, tonificador y de alta penetración en la piel.
El jugo de aloe vera ingerido en ayunas y aplicado exteriormente
ha dado muy buenos resultados en casos de rosácea y erupciones
eccematosas. El aoe vera tiene una acción similar a los
esteroides como la cortisona, pero sin los efectos nocivos
de ésta.
TORCEDURAS,
ESGUINCES Y HERIDAS
Las
cremas de aloe son muy populares entre los deportistas que
se dedican al atletismo, y muchos entrenadores utilizan
gel de aloe mezclado con aspirina para tratar el dolor y
los derrames periféricos relacionados con las torceduras
y esguinces. Al parecer, el extraordinario poder de penetración
de la planta introduce rápidamente la aspirina a través
de la piel, facilitando su paso a la corriente sanguínea.
Al unirse los efectos analgésicos y antiinflamatorios de
la aspirina y el aloe, el resultado es rápido y eficaz.
Mejora traumatismos y lesiones cortantes con rotura de piel,
alivian rápidamente el dolor en golpes, esguinces, luxaciones,
dolores musculares, artríticos y reumáticos. En heridas
cortantes, especialmente las más profundas, los agentes
antimicrobianos y bactericidas de la aloina disminuyen los
procesos tetánicos y gangrenosos, proporcionándoles una
rápida recuperación de los tejidos y la posterior cicatrización
de manera rápida y efectiva.
ÚLCERAS
BUCALES (llagas, aftas…)
El
aloe se emplea para tratar gingivitis, úlceras bucales,
ampollas y herpes simple. El jugo de aloe reduce el dolor,
el sangrado y la inflamación, al mismo tiempo que es bactericida,
antiviral y fungicida. Se usa incluso para combatir el sarro,
pues inhibe el crecimiento del streptococus mutants, bacteria
responsable del mismo. El fosfato de manosa, uno de los
ingredientes del jugo de aloe, actúa como agente de crecimiento
de los tejidos y se ha comprobado su efecto cicatrizante
sobre distintos tipos de úlceras, especialmente las bucales.
VARICELA
Es
una de las clásicas enfermedades de la niñez y una de las
más contagiosas. El niño o el adulto afectado puede desarrollar
cientos de ampollas pruriginosas y llenas de líquido que
se revientan y forman costras. La varicela es causada por
un virus, llamado varicela zoster, un miembro de la familia
del herpesvirus, que causa también el herpes zoster en los
adultos. La varicela es extremadamente contagiosa y puede
diseminarse por contacto directo, transmisión por gotitas
y aérea. Aún aquellos con una enfermedad leve y después
de haber sido vacunados pueden ser contagiosos. Cuando alguien
se infecta, la varicela generalmente aparece entre 10 y
21 días más tarde. La gente contagia 1 ó 2 días antes de
brotarse y continúa contagiando mientras las costras y ampollas
están presentes. Una vez que a alguien contrae la varicela,
la infección viral usualmente dura por toda la vida, con
el virus mantenido bajo control por el sistema inmunológico.
1 de cada 10 adultos experimenta herpes zoster cuando el
virus emerge de nuevo durante períodos de estrés. La mayoría
de los casos de varicela ocurre durante la niñez, antes
de los 10 años. La enfermedad es generalmente leve, aunque
ocasionalmente ocurren complicaciones serias. Los adultos
y niños mayores generalmente se enferman más seriamente
que los niños pequeños. El uso tópico del gel de aloe calma
el prurito, desinfecta y cicatriza sin producir queloides.
OTRAS
AFECCIONES EN LAS QUE EL ALOE RESULTA ÚTIL
-
Abscesos, adicciones (a drogas diversas), afonía, agotamiento,
ampollas, amigdalitis, anemia, arteriosclerosis, anorexia.
-
Bronquitis, bursitis.
-
Calambres musculares, calvicie, caspa, cataratas, celulitis,
ciática, cirrosis, cólicos, colitis, contusiones, cortes,
cistitis, carbunclo, cortes al afeitarse, catarros, congestión
intestinal, cáncer, comezones de todo tipo, congestión nasal.
-
Dermatitis, disentería, depresión, dolores de cabeza, dolores
de las articulaciones, dolores de muelas, dolores de estómago,
dolores musculares, desarreglos evacuatorios, disfunciones
intestinales.
-
Edema, erisipela, epidermitis, exantema, enteritis, esterilidad
debida a ciclos anovulatorios, esclerosis múltiple, esguinces,
erupciones, estreñimiento. - Forúnculos, fiebres, flatulencias.
- Gangrena, glaucoma, gota, gripe - Hemorroides, hepatitis,
halitosis; heridas de todo tipo, hipertensión, hongos.
-
Insuficiencia arterial, insomnio, ictericia, irritación
bucal, indigestión, infecciones por levaduras, infecciones
de la vejiga y de los riñones.
-
Keratosis folicularis.
-
Laringitis, lepra, lupus, luxaciones, leucemia.
-
Mal aliento, mastitis (en animales), manos ásperas, manchas
congénitas, meningitis, miopía, mordeduras de serpientes.
-
Náuseas de todo tipo.
-
Obesidad, olores (supresión del mal olor en las úlceras),
enfermedades de los ojos. - Pie de atleta, piel seca, pezones
estriados, parásitos intestinales, picaduras de insectos,
pecas seniles, picaduras de víboras y alacranes, prostatitis,
picores de todo tipo, problemas del páncreas diversos.
-
Quemaduras (térmicas, por radiación, solares, químicas ó
por líquidos).
-
Resfriados.
-
Sabañones, seborrea, sinusitis, SIDA.
-
Tendinitis, tracoma, tuberculosis, torceduras, tos, tortícolis.
- Uñas encarnadas, úlceras en las piernas, úlcera péptica,
úlcera de duodeno, (todo tipo de úlceras), urticaria.
-
Vaginitis, várices, virus de Epstein.
FUENTE:
Elaboración propia (www.aloeysalud.com)
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