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ACEITE
DE ROSA MOSQUETA, UN ALIADO PARA NUESTRA PIEL
La
rosa mosqueta (Rosa eglanteria, sinónimo Rosa rubiginosa)
es un arbusto silvestre, espinoso, de fruto color bermellón,
que pertenece a la familia de las rosáceas. Se trata de
una planta nativa de Europa Central (Polonia, Hungría, Balcanes,
el Cáucaso, Rusia), aunque también se encuentra en estado
silvestre en las estribaciones de la región sur de la Cordillera
de los Andes, tanto en Chile como en Argentina.
El
aceite de rosa mosqueta se extrae de las semillas de la
planta. Sus excelentes cualidades regenerativas se deben
principalmente a su altísimo contenido en Ácidos Grasos
Esenciales (AGE) insaturados, que es del 80%, de los cuales
el 41% es ácido linoleico, el 39% ácido linolénico , y 16%
ácido oleico. Los AGE son nutrientes esenciales en multitud
de procesos fisiológicos y bioquímicos del cuerpo humano,
y como hemos dicho están relacionados con la regeneración
de los tejidos y el crecimiento celular. Tienen además una
función estructural, formando parte de los fosfolípidos
(grasas que contienen fósforo y principales componentes
de las membranas de las células), y son los precursores
de las prostaglandinas (sustancias parecidas en su estructura
a las hormonas que regulan la actividad de las células diariamente
y los procesos inflamatorios y forman parte de multitud
de procesos biológicos.
Diversos
estudios realizados en laboratorios de Alemania, Argentina,
Chile y Estados Unidos sobre esta planta indican que el
aceite de la rosa mosqueta, debido al contenido en ácidos
grasos esenciales poliinsaturados es altamente beneficiosa
en la regeneración de la piel. El aceite se emplea en cosméticos,
debido a que:
1.-
regenera y nutre la piel eliminando arrugas no muy profundas
y reduce cicatrices de cualquier etiología;
2.- redistribuye la pigmentación, lo que posibilita la eliminación
de manchas;
3.- realiza acciones preventivas y correctivas del fotoenvejecimiento
y de los problemas cutáneos debidos a sobre exposición a
las radiaciones solares, mediante la autogeneración de melanina;
4.- además de sus efectos en las capas externas de la piel,
también revitaliza las células de las capas interiores,
revigorizando el fibroblasto, (células que producen colágeno
y elastina, responsables de la firmeza y elasticidad de
la piel).
5.- Los ácidos grasos insaturados intervienen en la regeneración
celular de las membranas, regenerando los tejidos y procurando
a las pieles envejecidas y secas una rápida regeneración
cutánea y cicatrización de los tejidos dañados, así como
una profunda nutrición e hidratación.
Además
del valor cosmético del aceite de rosa mosquete es importante
señalar su valor terapéutico, pues gracias a su poder regenerativo,
humectante y cicatrizante, así como su efecto estimulante
del flujo sanguíneo de los tejidos, resulta de gran utilidad
en el tratamiento de: ezcemas, psoriasis, quemaduras, cicatrices,
estrías o verrugas, entre otras afecciones de la piel.
Por
último, señalar el valor nutricional de la rosa mosqueta,
pues su análisis confirma la presencia de vitaminas (en
especial la vitamina C), carótenos y tocoferoles, de ahí
que, por sus propiedades antioxidantes, sus frutos se aprovechen
para la confección de dulces, jaleas, infusiones, mermeladas,
té (muy diurético y depurativo), etc.
FUENTE:
Elaboración propia (www.aloeysalud.com)
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