El aloe vera, demás de ser hidratante, antiséptico
y antibiótico, aumenta de seis a ocho veces la
producción de fibroblastos (células responsables
de la producción de colágenos). Todas estas
propiedades favorecen la regeneración celular,
razón por la que el aloe es de gran eficacia para
tratar muchos problemas de la piel como: manchas, acné,
celulitis, dermatitis, durezas, eczemas, hemorroides,
pie de atleta, verrugas, estrías, decamaciones,
lupus... etc.
La
polivalencia del aloe vera, como agente adaptógeno,
permite tratar todos los tipos de piel, corrigiendo, entre
otras, afecciones tales como:
MANCHAS:
El aloe vera se usa con éxito para eliminar la
hiperpigmentación cutánea o manchas de la
piel, problema que afecta especialmente a las personas
de mayor edad. El aloe actúa eliminando el exceso
de melanina, causante de las manchas oscuras que suelen
aparecer en la piel a personas mayores o bien por una
exposición prolongada al sol. En este último
caso, si aplicamos el gel o crema de aloe ante de ponernos
al sol, éste hará de pantalla protectora
contra los rayos ultravioleta, previniento la aparición
tanto de manchas como de quemaduras solares.
EZCEMAS
(o dermatitis): Es una inflamación cutánea
caracterizada por la descamación de la piel, picores
y aparición de ampollas. Puede tener causas alérgicas
o deberse a disfunciones metabólicas. El aloe resulta
un excelente remedio tanto de forma interna (tomando jugo
de aloe puro) como de forma interna, aplicando gel de
aloe sobre la afección.
ACNÉ:
En un estudio clásico de 1973, los investigadores
egipcios El Zawahry , Hegazy y Helal probaron el aloe
vera con mujeres de entre 18 y 25 años con acné
vulgaris mixto (comedones, pápulas, quistes,
nodulos). Al final de un tratamiento de un mes a base
de gel de aloe el 66% había regenerado completamente
su piel y estaba libre de acné; el 34 % restante
había experimentado una gran mejoría y sólo
quedaban huellas mínimas del acné. La acción
fungicida, bactericida y seborregulardora del aloe se
unieron a su efecto astringente, especialmente indicada
para secar y cicatrizar erupciones de la piel con presencia
elevada de grasa, como el acné.
CELULITIS:
Puede utilizarse el aloe vera en gel para combatir la
celulitis. Aplicado en cantidad en la zona afectada acelera
la circulación linfática. Algunos preparados
incluyen otros ingredientes clásicos que movilizan
los nódulos de grasa y los disuelven, en estos
casos el aloe actúa además como un factor
de penetración, mejorando el efecto sinérgico
con el resto de los componentes. Para aprovechas adecuadamente
las cualidades del aloe debe dejarse largo rato sobre
la zona afectada, hasta que penetre bien. Huelga decir
que no existen las curas milagrosas, y que para luchar
eficazmente contra la celulitis se requiere un enfoque
global. Además de aplicarse el gel de aloe hay
que consumir jugo de aloe puro, hacer ejercicio, reducir
los factores cotidianos de estrés, no fumar, reducir
el consumo de sal y comer alimentos sanos y bajos en grasa.
Lo ideal es incluir en la dieta al menos un 50% de verdura
cruda.
CORTES,
ARAÑAZOS, DESOLLADURAS...: Como un potente
regenerador celular que es, el aloe es ideal para tratar
este tipo de heridas. Cuando se aplica inmediatamente
sus propiedades astringentes detienen la hemorragia y
en muchos casos evitan las cicatrices que se producen
en caso de cortes profundos. Es fundamental limpiar muy
bien la herida antes de aplicar aloe, pues los agentes
de penetración del mismo, si no hay una correcta
asepsia, favorecerían la penetración de
agentes infecciosos. Usas aloe en caso de hemorragias
es una forma de detenerlas rápida y eficazmente,
en algunos hospitales incluso se utiliza para frenar la
sangre durante una ablación de amígdalas.
ESTRÍAS:
Algunos regímenes adelgazantes, o el proceso de
gestación producen estrías, el aloe es un
magnífico preventivo, una vez más su efecto
astringente refuerza la firmeza de la piel y la aprieta
de forma que las estrías desaparecen.
Estas
son algunas de las afecciones más comunes para
las que resulta útil el aloe, en otros boletines
hemos profundizado en algunas más como psoriasis,
hemorroides, quemaduras..., y en futuros boletines hablaremos
de otras como las alergias, donde también podemos
utilizar el aloe, las irritaciones que se producen en
los pechos durante la lactancia, picaduras de insectos
(donde al aloe, gracias a su sabor acre, además
de aliviar y rebajar los efectos es un fabuloso insectífugo),
viejas cicatrices, etc.