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EL
ALOE VERA EN LA COSMÉTICA
La belleza no es más que el reflejo externo de la
salud del organismo, de modo que una piel bella es aquella
que muestra un aspecto fresco, resplandeciente y sin manchas.
CUIDADO
DE LA PIEL: El aloe reduce las arrugas, elimina la sequedad,
limpia y acondiciona el cabello, son muchas las cualidades
que se atribuyen a esta simple planta, y numerosos los expertos
que coinciden en asegurar que el aloe contiene sustancias
con propiedades queratinizadoreas, emolientes y curativas
que renuevan tanto la piel como el cabello.
La combinación de las
sustancias que contiene el aloe vera es capaz de actuar
en profundidad y de diferentes formas, dependiendo del tipo
de piel sobre el que se aplique. Tiene la capacidad de astringir
las pieles grasas, hidrata las secas, regula el sebo en
las acneicas y calma las pieles irritadas.
Estas son algunas de las propiedades del aloe vera sobre
la piel:
-HIDRATANTE: Gracias a su riqueza en mucílago,
el aloe tiene una gran capacidad para retener agua, por
lo que resulta muy eficaz en el tratamiento de pieles desidratadas,
aunque su acción es más bien astringente,
por lo que, a pesar de ser adecuada para todo tipo de pieles,
lo es especialmente para las personas con el cutis graso
o acneico, ya que conserva el agua sin engrasar.
A esta acción se suma
la capacidad de penetrar profundamente en las capas de la
piel y eliminar las bacterias y los depósitos de
grasa que tapan los poros. Al mismo tiempo la acción
de los nutrientes naturales, los minerales, las vitaminas
y los aminoácidos estimulan la creación de
nuevas células.
Cuando se emplea como ingrediente
de distintos productos cosméticos, su extraordinaria
capacidad de penetración permite que el agua y los
otros agentes hidratantes se introduzcan en la piel, retirando
las toxinas y permitiendo que las propiedades astringentes
actúen con más eficacia.
Esta capacidad de penetración
ayuda a evitar que se obstruyan los poros de la piel del
rostro y le proporciona un brillo saludable, porque la actividad
enzimática de la planta acelera la circulación
de la sangre y desprende las células muertas. Los
aminoacidos que contiene el aloe colaboran en el desarrollo
de nuevas células. De forma adicional proporcionan
una capa protectora a la dermis que ayuda a retrasar el
desarrollo de bacterias y hongos perniciosos.
-ANTIALÉRGICO, CALMANTE Y ANTIINFLAMATORIO:
Resulta muy útil en las pieles atópicas, con
tendencia a la alergia, pero también para utilizar
en las lociones indicadas para después del sol.
-DESINFECTANTE: Algunos polisacáricos y los
derivados antracénicos que contiene el aloe garantizan
esta propiedad. Su reconocida actividad frente a determinados
virus y bacterias de la piel lo hace ideal a fin de combatir
la presencia de los microorganismos que ayudan a la formación
de molestos granos e impurezas en la piel.
Sus propiedades astringentes
contrarrestan la infección del acné y colaboran
en la curación de las manchas, prácticamente
sin dejar cicatrices. Al tener un pH de acidez 4.3, similar
al de la piel, que se sitúa entre un 4 y un 6, el
aloe vera ayuda a equilibrar el pH normal de la misma.
-ESTIMULANTE Y REGENERADORA: Los aminoacidos, la
vitaminas y los minerales que contiene el aloe lo hacen
muy efectivo para combatir las pieles desvitalizadas y dañadas.
En los casos de envejecimiento
prematuro provocado por una excesiva exposición solar,
nutre y regenera la piel. En este sentido, a partir de cierta
edad, la red de fibras de colágeno y elastina, que
proporcionan elasticidad y firmeza a la piel, comienza a
cambiar y en consecuencia se forman profundas arrugas que
ya no pueden eliminarse. Los rayos ultravioleta del sol
estimulan estos cambios, y por ese motivos las personas
que vivien en países cálidos y no se protegen
correctamente del sol tienden a tener más arrugas
que las que no reciben sus rayos de forma directa o las
que viven en climas más templados.
Los extractos de aloe restablecen
el equilibrio entre estos cambios, estimulando así
la síntesis del colágeno y de las fibras de
elastina de la piel. El gel de aloe incrementa el contenido
de colágeno soluble en la piel. Esta acción
regeneradora hace que además resulte excelente para
después del afeitados, ya que en pocos instantes
regenera muchas de las células rotas al paso de la
cuchilla de afeitar. Usando una loción a continuación
del afeitado o la depilación podemos evitar que aparezcan
erupciones, granitos o rojeces, además de cerrar
rápidamente los poros dilatados.
También resulta eficaz
en la atenuación y prevención de las estrías
que acostumbran a aparecer cuando se producen cambios en
el volumen corporal (en la adolescencia, tras el embarazo,
después de una dieta de adelgazamiento...). Si lo
usamos con este fin, es mejor que una vez el aloe penetre
en la piel, lo rematemos con la ayuda de un aceite o una
crema ricos en nutrientes.
CUIDADO DEL CABELLO: Además de sus beneficios
en el cuidado de la piel, el aloe también resulta
un eficaz aliado en el cuidado del cabello y el cuero cabelludo.
Podemos usarlo indistintamente comom champú o acondicionador;
incluso como fijador, en cualquiera de estos casos, obtendremos
notables resultados que la salud y belleza de nuestro cabello
nos agradecerán.
En muchos aspectos el cabello
es similar a la piel, pues refleja nuestra salud interna.
Cada cabello contiene un material resistente y elástico,
denominado queratina, que elaboran los folículos
capilares. El estado del pelo en desarrollo depende en gran
parte de una buena irrigación sanguínea que
aporte cantidades adecuadas de aminoácidos, vitaminas
y minerales.
Como en el caso de la piel,
la capacidad de penetración del gel abre los poros
del cuero cabelludo, y los aminoacidos de la planta revitalizan
los tejidos sanos. Logra una limpieza profunda y conduce
todas las impurezas a la superficie, permitiendo eliminarlas
con facilidad.
En los cabellos sanos, el
aloe sirve como acondicionador al penetrar en las raíces.
Las sustancias de esta planta tienen una composición
química similar a la de la queratina, que es la proteína
esencial del cabello, por lo que lo rejuvenece proporcionándole
sus mismos nutrientes. Resultado: un pelo más elástico
y flexible y, por lo tanto, menos quebradizo.
BOLETÍN EXTRAIDO DE "COMO CURA EL ALOE"
(Manuales Integral, Madrid 2004)
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