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LA
RECETA DEL PADRE ROMANO ZAGO
En
torno a 1980, el fraile franciscano Romano Zago, que trabajaba
en una comunidad de Rio Grande (Brasil), descubrió
un remedio popular contra el cáncer. Zago reparó
en que en el barrio de chabolas en el que vivía eran
frecuentes las muertes debido a las duras condiciones de
vida, pero que los casos de cáncer en dicha comunidad
eran rarísimos. Según su testimonio presenció
varias curaciones de esta enfermedad tras la administración
de una mezcla compuesta por aloe, miel y alcohol. La receta
resultó particularmente eficaz, ya que el efecto
vasodilatador del alcohol permite al organismo sacar todo
el partido a los principios activos del aloe vera. Esta
receta, tomada de la tradición popular brasileña,
fue divulgada posteriormente por el padre Zago.
ELABORACIÓN
DE LA RECETA:
1.
Tomar una hoja de al menos 5 años de un ejemplar
de aloe vera o aloe arborescens, la planta debe ser biológica
y no haber sido sometida a abonos químicos. Debe
recolectarse de noche y limpiarse cuidadosamente con un
trapo húmedo. Las espinas y las manchas se retirarán
con un cuchillo.
2.
Deben tomarse 300 gramos de hojas cortadas en sendido longitudinal
y cortarse en trozos pequeños.
3.
Una vez trituradas se mezclan con 1/2 kg de miel integral
de abeja.
4.
A la mezcla deben añadirse 4 ó 5 cuchardas
soperas de alcohol (whisy, cognac, grapa, etc...)
5.
La mezcla debe conservarse en la nevera al abrigo de la
luz y tomar una cucharada sopera tres veces al día
entre 15 y 30 minutos antes de cada comida (desayuno, comida
y cena)
Durante
el ciclo es aconsejable consumir mucha fruta fuera de las
comidas, comer verdura cruda antes de las comidas, evitar
frituras, carnes, embutidos, huevos y queso (es decir, proteinas
animales). Evitar el azúcar blanco y derivados. Se
pueden tomar arroz, pasta, pan y otros cereales integrales,
así como beber mucha agua. También se recomiendan
los paseos y el ejercicio moderado.
Es
importante destacar que el potencial de la receta del padre
Zago sigue siendo objeto de estudio por parte de la ciencia
y no debe alimentar falsas esperanzas en enfermos en estado
terminal. Se desaconseja la preparación casera de
la receta sin haberlo consultado antes con el médido.
FUENTE:
Aloe
vera (Silvia Canevaro).
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